En este episodio de Despertando tu Fe, Mixel Montoya te acompaña con un mensaje de amor, esperanza y reflexión para iniciar el día recordando que con Dios todo es posible. A partir de la frase “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”, la conductora invita a mirar con más conciencia la vida cotidiana y a reconocer cómo la rutina puede “anestesiar” el corazón, haciendo que demos por hecho la salud, la familia, el trabajo y los pequeños gestos de amor… hasta que un día ya no están. Mixel comparte una experiencia personal: al amanecer enferma, reflexiona sobre cómo la salud se valora de verdad cuando falta, y anima a agradecer si hoy te sientes bien, o a poner tu vida en manos de Dios si estás atravesando enfermedad o dificultad, haciendo también lo que te corresponde (cuidarte, atenderte, descansar). El episodio profundiza en la idea de que lo esencial es invisible a los ojos: la presencia silenciosa de alguien, una palabra oportuna, una sonrisa, un amanecer, una canción que te conecta con Dios. Detalles pequeños que, cuando se reconocen, se vuelven señales claras del amor divino. La reflexión toma fuerza al hablar del arrepentimiento que aparece cuando pensamos “pude haber valorado más”, y cómo es posible aprender desde el amor y no desde el dolor. Mixel recuerda la pérdida de su abuelita y cómo esa experiencia le enseñó a abrazar, apapachar y expresar amor a tiempo. También incluye un dato curioso basado en psicología positiva: practicar gratitud a diario puede mejorar el bienestar emocional, el sueño, las relaciones y reducir síntomas depresivos. Además, el episodio trae contenido complementario: recomendaciones musicales cristianas como “Todo va a estar bien” de Jesús Paredes (humor y esperanza para la vida diaria) y “Es tiempo de brillar” (Maribel López y Janet Patricia) inspirada en Isaías, como llamado a levantarse y resplandecer. Se suman recomendaciones de libros del pastor Luciano Subirá sobre ayuno y santidad, y consejos prácticos para vivir con gratitud: agradecer a diario, expresar aprecio en voz alta, dar tiempo de calidad (guardando el celular), valorar lo cotidiano y pedirle a Dios “ojos” para ver lo valioso. Cierra con una oración poderosa para pedir un corazón agradecido, sabiduría para cuidar lo recibido, consuelo para quienes viven enfermedad, duelo o falta de trabajo, y la decisión de no esperar a perder para aprender a valorar. Un episodio para despertar con fe, mirar la vida distinto y vivir cada día como un regalo.